“Comunicar con claridad: El poder de la asertividad”
Escuchar con atención es también una forma de dar; quien escucha con el corazón, ofrece comprensión, respeto y presencia
Reseña de “El arte de dar y recibir”
Séneca, uno de los máximos representantes del estoicismo, aborda en este libro la práctica del intercambio desde una perspectiva filosófica y moral. A lo largo de sus páginas, el autor argumenta que dar un beneficio no debe hacerse por obligación ni con la intención de esperar algo a cambio, sino como una expresión de virtud. Para él, tanto el que da como el que recibe tienen responsabilidades éticas: el primero debe hacerlo con generosidad y desinterés, y el segundo con gratitud y reconocimiento.
El texto resalta que la gratitud no es solo un gesto social, sino un valor fundamental que fortalece los lazos humanos y genera confianza mutua. Esta relación entre generosidad y gratitud se presenta como un acto comunicativo que va más allá de las palabras, y que implica una actitud atenta, respetuosa y reflexiva hacia el otro. En otras palabras, Séneca nos habla de una comunicación basada en la reciprocidad y el aprecio, muy cercana a lo que hoy conocemos como escucha activa y empatía.
Desde mi perspectiva, El arte de dar y recibir se puede interpretar como un llamado a recuperar los valores que sustentan una comunicación auténtica y transformadora. Al reflexionar sobre lo que significa recibir con gratitud o dar sin expectativas, comprendo que no se trata solo de acciones externas, sino de una forma de escuchar y responder con conciencia. Esta enseñanza es especialmente relevante en el ámbito universitario, donde las relaciones interpersonales pueden marcar el éxito académico, la colaboración en proyectos o la solución de conflictos.
Por ejemplo, cuando un profesor comparte sus conocimientos, no solo está “dando” información, sino que espera, de forma natural, una escucha atenta y una actitud de aprendizaje. De igual modo, al trabajar en equipo, “recibir” las ideas de otros con respeto y apertura es una manera de ser agradecidos, lo cual mejora la comunicación y fortalece el grupo. A través de estos pequeños gestos, la filosofía de Séneca se convierte en una guía práctica para vivir con más armonía y empatía.
“Séneca nos recuerda que dar con el alma y escuchar con el corazón transforma cada encuentro en un acto de humanidad.”

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